domingo, 23 de julio de 2017

Domingo


Vives así, cobijada, en un mundo delicado, y te crees que estás viviendo. Entonces lees un libro... o te vas de viaje… y descubres que en realidad no estás viviendo, que sólo estás hibernando. Los síntomas de hibernación son fácilmente detectables: El primero la intranquilidad. El segundo síntoma (cuando la hibernación se vuelve peligrosa y podría llegar a ser mortal): la falta de placer. Eso es todo. Aparece como una enfermedad inofensiva: monotonía, aburrimiento, muerte. Millones viven así (o mueren así) sin darse cuenta. Trabajan en oficinas. Conducen un coche. Van de picnic con sus familias. Crían niños. Y entonces un tratamiento de shock ocurre: una persona, un libro, una canción, y esto los despierta y los salva de la muerte. Algunos nunca despiertan.

Anaïs Nin
Diario I 1931-34
Ed. RBA, 2009
Trad. Enrique Hegewicz

Mús: The Velvet Underground & Nico
Sunday Morning