domingo, 28 de febrero de 2016

Niebla

Toni Catany, Natura morta

Tomó un sendero hacía arriba, dentro de la oscuridad, caminó sobre gruesos troncos de bambú resbaladizos colocados como un pequeño puente encima de la corriente, escuchó el gargarizar y el tragar del agua. ¿Qué desaparecidos pies habían desgastado este sendero, habían hecho naturaleza de él? Bajo la superficie del agua parecía fluir el propio suelo. En algún lugar había una pila de leños, una forma oscura y consistente, como si hubieran crecido los unos al lado de los otros. Hace cien años había estado aquí un leñador que los había preparado para el día siguiente, pero nunca regresó. Mokusei. Se oyó a sí mismo pronunciar el nombre de ella en voz alta, y se detuvo.Luego esto que sentía era miedo. Algo irremediable le estaba pasando. Se dio la vuelta. La niebla se levantaba en el lugar de donde él venía, formas desgajadas y flotantes que la habían tomado con él le rodearían, le envolverían, le mantendrían prisionero junto a esa pila de madera, cien años, mil años, siempre.

 Cees Nooteboom, !Mokusei!; El Buda tras la empalizada