sábado, 23 de enero de 2016

Sombras

Sevron

Querido diario: a veces cierro los ojos y escucho el mundo. Eso son pájaros. Pío-pío. O sólo pío. O seis píos seguidos. Dos píos juntos, silencio cuatro píos, significá te quiero. Cuatro píos, silencio, dos píos, silencio, un pío largo, significa me voy a por tabaco.
Eso es un coche que acaba de pasar y eso, un perro ladrando desde un balcón. Lo sé porque viene de lo alto. A no ser que sea un perro volador. De una ventana sale la voz de un locutor hablando de Gettisburg.
Esto es el Sol. El Sol en la cara. Y este el color naranja. Por dentro. Como si no hubieras nacido todavía.
Acaba de pasar un helicóptero.
Los tickes de los parkings rodando por el suelo; el pum pum de un martillo; los carritos de la compra; las gotitas que caen sobre los paraguas; Alguien que tose; el camión del butano, el clinck clink de las cucharas de café. Y a lo lejos el mar. Pintado a mano. Bordado de pesqueros. Azul.

Cierro los ojos, y te espero.

Siempre apareces de una esquina. Con un vestido blanco de flores amarillas, y en el pelo una tormenta.

Historiadero