domingo, 10 de enero de 2016

El cuchillo


Estoy cansado de esa cháchara de que los designios del Señor son inescrutables. Dios debería ser transparente y límpido como cristal en lugar de este continuo pavor, de este continuo miedo. En fin, Dios no nos ama.
Qué diablo de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín.

José Saramago
Caín
Ed. Alfaguara, 2009
Trad. Pilar Del Río