lunes, 25 de enero de 2016

A vueltas con el diario


Querido diario: A veces la vida es una mierda pinchada en un palo. Se te cae la tostada del revés al suelo; un coche te salpica de barro; se muere tu perro; te quedas sin trabajo; se te acaba el amor; suspendes sociales; o el mundo es invadido por los alienígenas o el arbitro anula un gol o se quema tu casa o el médico te dice que si quieres un cigarro, que ya da igual, que para lo que te queda, o las pisas a todas bailando, o te ha salido un grano en la punta de la nariz, rooooooojo, enorrrrrrrrme, o ves a tu novio con otra, o cae un meteorito en el cuarto de baño, o cualquier otra cosa entre un millón de millones de otras cosas horribles que pueden pasarte. En cualquier momento. Así, como suena.

Puedes cerrar los ojos muy muy fuerte mientras pones rumbo a mitad del desierto sin mirar atrás, por supuesto. No está mal. Si no fuera porque en mitad del desierto no hay agua. Ni estancos.

Puedes pegarte un tiro.

Y puedes armarte hasta los dientes y luchar hasta el final. Porque si quieres estar mañana aquí, en este sitio donde crecen las margaritas y las lagartijas se pasean al sol y las olas del mar traen hasta tus pies cosas bonitas y barquitos de papel de periódico, a este sitio con estrellas y pájaros y la risa de los niños y tantos, tantos colores, si quieres, tienes que ganártelo.

Así se juega a esto.

Historiadero