jueves, 10 de diciembre de 2015

Colección

Estoy pasando una temporada de no fumar. No digo que lo he dejado porque nunca se sabe, pero no fumo. Sin embargo, hace ya unos días, inicié una nueva colección: colillas.
Al principio recogía de todo, ya se sabe, cuando empiezas algo los criterios suelen ser laxos. Pero poco a poco he ido restringiendo los filtros y volviéndome más selectivo.
Enseguida encontré patrones para la búsqueda de ejemplares: determinados sitios que son auténticas minas. De hecho, si alguna vez vuelvo a fumar, con tal de comprar papel y filtros, del tabaco no he de preocuparme, hay de sobras en la calle, pero bueno, ahora lo que me importa no es eso, aunque constituye uno de los capítulos de la colección: colillas que son prácticamente cigarrillos enteros.
La tipología de las colillas es, ya se puede imaginar, muy variada.
Rechazo las aplastadas (constituyen la mayoría de lo que se encuentra) y me centro en las que están en buenas condiciones y con un mínimo de un centímetro (aproximadamente) de tabaco, no las que son el filtro puro y requemado, salvo que ese filtro tenga algo especial, y ahí es donde quería ir a parar. Me he especializado, y las tengo en especial aprecio, en las colillas con restos de carmín, preferentemente de la marca Marlboro. No son fáciles de encontrar, aunque también hay patrones para su localización, pero bueno... esa es, en parte, la gracia del asunto. De momento los ejemplares que tengo son del tipo colilla/filtro, sin apenas tabaco, pero hace poco que he empezado y estoy seguro de que con el tiempo encontraré ejemplares mejores.