miércoles, 29 de marzo de 2017

La cuestión se reduce a estar vivo un instante


La cuestión se reduce a estar vivo un instante,
aunque sea un instante no más,
a estar vivo
justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos imposibles.
En donde nada importa,
nada absolutamente –ni siquiera
las grandes esperanzas que están puestas
todas sobre nosotros, todas,
y así pesan.


Compañeros de viaje, 1959 (frag.)
Recogido en “Las personas del verbo”
Poesía completa de Jaime Gil de Biedma
Ed. Galaxia Gutenberg 2012

domingo, 26 de marzo de 2017

Tedm


Busco en el decir de tu silencio
la sombra de tus palabras.
Cada respuesta tuya
abre un interrogante.
Cada segundo de ausencia
ceba el deseo.

Observar


Para el perfecto paseante, para el observador apasionado, es un inmenso goce el elegir domicilio entre el número, en lo ondeante, en el movimiento, en lo fugitivo y lo infinito. Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes; ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, tales son algunos de los menores placeres de esos espíritus independientes, apasionados, imparciales, que la lengua sólo puede definir torpemente. El observador es un príncipe que disfruta en todas partes de su incógnito.

Charles Baudelaire  El señor G

Fot. Magnum Photos
Abbas Kiarostami, Teherán,1997

Caminar


Sin embargo, nuestros pies no tienen raíces, al contrario, están hechos para moverse. Si bien caminar ya no es considerado por la práctica totalidad de nuestros contemporáneos (en las sociedades occidentales) como un medio de transporte, incluso para los trayectos más elementales que se puedan concebir, triunfa, pese a todo, como actividad de recreo, afirmación de uno mismo, en busca de la tranquilidad, del silencio, del contacto con la naturaleza. (...)  El vagabundeo, tan poco tolerado en nuestras sociedades como el silencio, se opone así a las poderosas exigencias del rendimiento, de la urgencia y de la disponibilidad absoluta en el trabajo o para los demás (convertida, con la aparición del teléfono móvil, en una caricatura).

David Le Breton   Elogio del caminar
Ed. Siruela
Trad. Hugo Castignani

Fot: Bill Doyle
The Aran Islands, Ireland, 1960

sábado, 25 de marzo de 2017

Las últimas páginas


Lejos de los amores feroces del origen,
y lejos del amor que, a modo de refugio,
la mente siempre inventa, el amor
que ahora me consuela es sin urgencias.
Cálido, respetuoso: amor de sol de invierno.
Amar es descubrir
una promesa de repetición
que tranquiliza.

Estos poemas hablan de esperar,
porque el amor es siempre una cuestión
de las últimas páginas.
Ningún otro final podría estar
a la altura de tanta soledad.


Te juré no escribirte



Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada, sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca, aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Gonzalo Rojas   Retrato de mujer

lunes, 20 de marzo de 2017

Bajo fianza de las nubes


Tengo nostalgia de un país
en el que nunca estuve,
donde todos los árboles y las flores
me conocen,
al que nunca voy,
pero donde las nubes
se acuerdan exactamente
de mí,
un extranjero que
en casa alguna
puede desahogarse llorando.

Viajo
hacia islas sin puerto,
tiro al mar las llaves
inmediatamente al zarpar.
No arribo a ninguna parte.
Mi vela es como una telaraña,
pero no se rompe.
Y allende el horizonte,
donde los grandes pájaros
al final de su vuelo
secan las alas al sol,
hay un continente
donde me deben recoger
sin pasaporte,
bajo fianza de las nubes.

Bajo fianza de las nubes

Fot. Mitre Peak, Nueva Zelanda

Construir la isla


Construir la isla.
Construir la feroz soledad.
Cuerpo a cuerpo con el veneno.
O con la ceniza.
Caos de repente lavado de música.
De emociones demasiado azules.

Espejos, ausencias

Ninguna parte



Nadie podría encontrarnos. [...] ¿Quién podría sospechar que no íbamos a ninguna parte?

Julio Cortázar

Fot. livaniana

El cielo de la noche



Hay niebla y es de noche. 
Desde el insomnio veo
toda la oscuridad que está esperándome
posada como un ave sobre lo que perdí.
He abierto la ventana. Se disipa la niebla.
No podría olvidar todo lo que te debo:
el último sentido de la palabra amor.
Brutal de tan exacto, el cielo de la noche.

El sentido último

Fot. rudhacharya

domingo, 19 de marzo de 2017

Misión


La desaseada casa del agrimensor.
Cuántas fronteras, cuántos caminos,
tendrán que cruzar mis pasos.
Llegar, asear y medir,
la desaseada casa del agrimensor.

Nina Careless

Uno tarda su propia vida



Uno tarda su propia vida
en comprender que ya no le aman.

Cuando por fin lo entiende entonces ya es tarde,
los puños se destensan,
el nudo se afianza y se acomoda,
el tiempo pasa lento como el vuelo de esos pájaros
que ya no llegan
y la vida parece un otoño que no termina de romper.

He de aprender a seguir, me repito,
tras esta barrera de barro y recuerdos.
He de hacerlo, me digo,
con las manos llenas de años.

No lo estoy haciendo mal, amor.
Mi madre me ve reír,
me dejo abrazar por el sol de la calle,
pienso en el mar a cada instante, pienso en él cuando me ahogo
y respiro, intento respirar, trato de controlar
el aire que me falta a veces
y otras veces lo consigo,
y pienso que te gustaría saberlo.

Sin embargo,
aún me asusta hablar de ti,
ponerte en boca de otros
y no tener ya ganas de besarla.

Estoy rota por dentro y no lo oculto.
Sé que pasará un tiempo hasta que puedas abrazarme
y no se te claven mis pedazos,
esta parte de ti hecha añicos aquí dentro.

Poco a poco voy comprendiendo este peso,
esta carga de nostalgia tremebunda que nadie logra sostener,
esta tristeza que tú entendiste y acariciaste
hasta que te miró de frente y la soltaste.

No te culpo,
es importante que lo sepas,
me hiciste dormirla durante tanto tiempo
que sigo creyendo que fuiste un milagro aunque ya no crea en la fe.

Sé que mi risa es una meta y mi tristeza el camino,
sé que ambas volverán a partir el mundo de alguien en dos,
pero ahora solo necesito cuidar de mí misma
y dejarme en las manos del tiempo que me acompaña siempre.

Porque a veces me río, amor,
y me acuerdo de ti
y pienso que te gustaría saberlo, que lo echarás de menos,
y entonces un pájaro se para en mi alféizar y me tiende un ala.

viernes, 17 de marzo de 2017

El sistema



Produce vértigo contemplar el mundo conocido desnudo de nombres. Porque en cuanto algo es nombrado se le otorga un poder, pero en cuanto pierde su nombre se convierte en algo temible.

Ricardo Menéndez Salmón,   El Sistema
Ed. Seix Barral, 2016

Fot. Kansuke Yamamoto

jueves, 16 de marzo de 2017

Acariciarte es también


Acariciarte es también una manera
de buscar la verdad,
como si tus mejillas fueran
lo que parece que es tu rostro
que reconozco o adivino
pero nunca del todo
y no te encuentro, verdad, sino cuando te busco
y no te encuentro,
verdad,
hasta que cada caricia que te encuentra
te pierde,
desnuda,
pero nunca del todo,
sino sólo un instante
para siempre.


La Comtesse de Fleury, 1952

Instantes


Nuestros instantes:
la ligereza de un vuelo,
la fugacidad de lo perpetuo.