jueves, 16 de noviembre de 2017

Sentir


Una vez tuve dos perras que prestaban mucha atención a que todo fuera repartido de forma justa: la comida, las caricias, los privilegios. Los animales tienen muy desarrollado el sentido de la justicia. Recuerdo su mirada cuando yo hacía algo incorrecto, cuando las reñía inmerecidamente o no cumplía lo prometido. Me miraban terriblemente disgustadas, como si no pudieran entenderlo en absoluto, como si yo hubiera violado una ley sagrada. De ellas aprendí una justicia absolutamente básica y real. -Callé por un instante y después añadí-: Nosotros tenemos una forma de concebir el mundo y los animales tienen una forma de sentirlo.

Olga Tokarczuk
Sobre los huesos de los muertos
Siruela, 2016
Trad. Murcia Soriano

Fot. Nick Jans

y otra...


Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo "collage" en el agua,
no es el mejor momento para hablarte,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.

-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra
y otra...-


Monstruo


Quién no se ha preguntado a sí mismo alguna vez: ¿Soy un monstruo o es esto lo que significa ser una persona?

Clarice Lispector

Fot. Xooang Choi

¿Qué estarán pensando?



Ingrid Bergman en la localización para la película de 1950 "Stromboli", de Roberto Rossellini, en Italia. 

Hay una serie de técnicas de composición combinadas en esta imagen para crear el efecto global.

La foto ha sido tomada desde un punto de vista "alto". La cámara está mirando hacia abajo gradualmente a Bergman. La toma ha sido hecha con una lente de ángulo razonablemente amplio, lo que permite a Bergman, que es el elemento clave de la toma, ser central, pero es capaz de incluir elementos de interés en el fondo.

Hay un contraste fuerte y evidente de la bella actriz y las mujeres mayores oscuras en el fondo. Ella está vestida de blanco y ellas de riguroso negro, con chales que cubren sus cabezas. Las mujeres del fondo se ven casi religiosas. No puede distinguirse con claridad pero la mirada que le dirigen sugiere algo entre la curiosidad y la censura, en todo caso, una cierta extrañeza, la certeza de lo diferente.
Bergman puede sentir sus ojos y emite una vibración muy introvertida. El espectador no puede sino ayudar a imaginar lo que las mujeres están pensando.

La mirada de Bergman está siguiendo la dirección de la trayectoria que divide la imagen en diagonal, mientras que la de las mujeres es perpendicular a esa trayectoria. También hay contraste entre la dirección que se espera para las dos partes en el momento siguiente. Las mujeres van a continuar por el camino a la parte superior derecha, y Bergman se ve como si se va a dirigir hacia la esquina inferior izquierda.

Fot. Gordon Park

Aburrimiento


No saber nada, no aprender nada, no querer nada, no sentir nada, dormir y después volver a dormir: éste es hoy mi único deseo, infame, repulsivo, pero sincero.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Sin previo aviso


La tarde se convirtió en noche. A veces no hay advertencias. Las cosas ocurren en segundos. Todo cambia. Estás vivo. Estás muerto.
Y todo sigue adelante.

Charles Bukowski

Fot. James Karales
Lower East, 7th Street. 1969

Mírate en el río


Ah, mírate en el río
que se lleva tu imagen;
así se van las tardes
libres de ti, al olvido.

Inclinado, en el gesto
del que sacia la sed,
¿alguna vez veré
tu cara entre mis dedos?

preludios y sonetos
Ed. Alfaguara, 2009

Frontera

Desnudo en sombra


Desnudo en sombra
             
Volverse a enamorar.
Besar una piel que sabe distinto,
no encontrar puntos de referencia
que indiquen el momento justo,
la caricia perfecta,
la mano compañera.
Retornar a un cuerpo nuevo
sin los huecos del anterior,
no poder palpar una nuca excitada,
una espalda con escalofríos conocidos.
Qué pobre se queda
el intento de amar igual a la primera vez.
Cómo pesa una boca tan sabida,
tan llena de humo compartido
ante la desconocida tan poco explorada, tan miedosa.
Cuánto cuesta abandonarte, lavarme de tu olor,
quitarme las huellas de tu peso,
desdoblarme en otra Almudena
y comenzar a hacer mía una figura
de la calle que me gusta y que ¿quiero?
poseer, pero... tú, ahí estás tú,
traspasando con tu desnudo mi sombra,
consolándome pesaroso de mi dolor al terminar,
tu sonrisa y tu cigarrillo,
ese brazo moreno rodeando mi cintura
y llevándome a un lecho desordenado...
y tus manos de violinista
volando y enredándose en mis senos.


Flow


Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.

Hermann Hesse
Demian

La tacita




 

He vertido café en la tacita, he añadido la sacarina, remuevo con la cucharilla y, cuando la saco, observo en la superficie del líquido caliente un pequeño remolino en el que se dispersa en forma elíptica la espuma del edulcorante mientras se disuelve. Me recuerda de tal modo una galaxia que, en los cuatro o cinco segundos que tarda en desaparecer, imagino que lo ha sido de verdad, con sus estrellas y sus planetas. ¿Quién podría saberlo? Me llevo ahora a los labios la tacita y pienso que me voy a beber un agujero negro. Seguro que la duración de nuestros segundos tiene otra escala, pero acaso este universo en el que habitamos esté constituido por diversas gotas de una sustancia en el trance de disolverse en algún fluido antes de que unas gigantescas fauces se lo beban.

José María Merino
La tacita

Fot. Duane Michals

martes, 14 de noviembre de 2017

Cantan nanas


Tiendo la mano y te busco
en una habitación oscura y silenciosa
para llevarte a un sitio secreto,
no muy lejos de aquí,
donde las estrellas brillan
y cantan nanas
a los corazones heridos.

Fot. Masao Yamamoto

Numeración incorrecta



"Un día me compraré un caballo de éstos. Rosa y con alas", dice la niña y señala, en el libro abierto sobre sus muslos, la foto de un flamenco. 
El hombre, alentado por tanta inocencia, se quita la chaqueta, estrecha su acercanza y escarba los bordes de la hoja sesgada mientras le explica que alguien arrancó una página entre definición e imagen, que después del doce no viene el quince y que imagínate si Genghis Khan hubiera dominado Mongolia sobre un ave de tan frágiles patas. 
Como si la niña no supiera. Como si no apretara en su puño la hoja extirpada. Como si las cosas no pudieran ser de otra forma.

Isabel González
Numeración incorrecta

Collage Joe Webb

Un ala de mariposa


Ya sólo quiero la fría, cenagosa acequia,
donde un niño pesaroso se agacha al anochecer
para soltar de sus dedos un barquito de papel,
tan frágil como un ala de mariposa.

Montaña rusa


Entro en el vagón, me siento y bajo la barra de seguridad. Suena un pitido y empezamos a avanzar por los carriles. Primero una subida lenta, muy lenta, que hace presagiar una bajada vertiginosa; pero no, hay un llano y después cae con suavidad, luego otra subida y ahora sí, triple vuelta de campana, estómago en la garganta, ojos fuera, gritos de pánico. Llano rápido y una bajada, ya caemos en picado, los pelos se quedan arriba, las manos aferradas a la barra, hasta te levantas un poco del asiento. Subida otra vez y luego vuelta, giro, vuelta, giro, un llano largo lleno de temores y por fin una bajada por un túnel que parece no terminar nunca. Al salir, media vuelta y se terminó. Respiro. Ahora por fin sé que ya te has ido para siempre.

Ana Vidal Pérez de la Ossa
Érase una vez

Fot. Jose Vital

Planchar es ordenar la Historia


Planchar es ordenar la Historia.

Las toallas,
blancas y azules,
al lado de Napoleón.

La aspereza de los trapos de cocina
con las centurias romanas.

Ese jersey de caballero
me gusta para Saladino.

Ciertas camisas
de vuelta a la lavadora.

No hay quien les quite las manchas.


Girls Ironing and Reading, 1958

El fluir del instante


En fotografía, el desenfoque y el movido se relacionan directamente con el tiempo a partir del mismo tiempo de obturación, la fugacidad o la dilación del corte efectuado por el fotógrafo en la duración determina la definición de las formas. Si el corte no es lo suficientemente fugaz, como para congelar cualquier forma en movimiento, ya sea el de la propia vibración del fotógrafo o el del referente, la imagen que se genera resulta borrosa. Ésta, por su naturaleza, se opone al concepto de instantánea ya que no congela ni atrapa las formas en una especie de eterno presente sino que, por el contrario, se identifica por la fluidez de sus límites y por su carácter abierto, convirtiéndose en un signo de devenir que más bien sigue el transcurso del tiempo.

José Saborit

Fot. Emilio Morenatti AP
Barcelona, 11 Nov 2017

La mirada sin dueño


La mirada sin dueño.

He viajado en ferrocarril durante largo tiempo y mirando por la ventanilla, a través de un cristal que por momentos se hacía invisible, me parecía que las casas, los campos, los árboles, las nubes y los infinitos accidentes volaban en torno mío hasta producirme vértigo. He creído enloquecer mirando afuera, intuyendo la secreta estructura de las cosas, dejando que mi mirada se perdiera en lo que pasa, perdiéndome en una mirada que ya no puedo llamar mía. A esa sumisión del alma, plegarse pasivamente ante la belleza en lugar de poseer una idea activa que controle la experiencia, Leon Battista Alberti la llamaba "lentezza d'animo", y creo que Nietzsche denominaba "tener los ojos débiles" a algo semejante: la incapacidad de dirigir el sentido de las cosas con la mirada; sin embargo, prefiero la feliz expresión de Claudio Rodríguez: "esa mirada que no tiene dueño", que cierra su poema "Porque no poseemos (La mirada)", toda una teoría del mirar con desprendimiento.

José Saborit

El silencio del recuerdo


Es curioso que todos los recuerdos que evocamos tengan una cualidad. Siempre están llenos de silencio; es su característica más acusada, y aunque en la realidad fuese lo contrario, no por ello dejan de producir esa impresión. Y son apariciones mudas, que me hablan con miradas y gestos, sin recurrir a la palabra, silenciosamente. […] Son silenciosas porque, precisamente, el silencio es para nosotros un fenómeno incomprensible. […] El silencio es la razón por la que las imágenes del pasado despiertan en nosotros más tristeza que deseo, una melancolía inmensa y desatinada. Esas cosas han sido, pero no volverán a ser jamás. Son cosas pasadas; forman parte de otro mundo,  extinguido para nosotros.

Erich Maria Remarque
Sin novedad en el frente
Edhasa, 2003
Trad. Judith Vilar

Fot. Didier Jacquet

La sombra está en la estancia


La sombra está en la estancia
sobre el cuadro de sol.
Nada se escucha, menos las esporas de la luz.
Se siente el bulto de quien respira,
su atención expectante, remota.

Sombra sin cuerpo
De Precisión de una sombra, 1984

Spaces, 1977

domingo, 12 de noviembre de 2017

Despertar


El despertar

En los bordes del sueño abre 
los ojos. Sin abrirlos. Algo 
despierta, 
la conciencia de una 
continuidad. 
De otra 
continuidad. Y, entonces, 
el milagro: la hierba. 
Bajo los pies, creciendo. 
¡La hierba! 

Desde dentro


Los gusanos de seda son seres que meditan recluidos. Como metiéndose en una trampa construida por ellos mismos, se meten en la cueva blanca, cierran la puerta y esconden silenciosamente sus cuerpos. En esos momentos solitarios de gusano encogido, empieza la transformación de la existencia. Sus células se alinean de nuevo y aparecen las alas que no poseían. ¿Esa misteriosa transformación habría sido posible sin la fuerza del sueño? Un día, esa cara de claridad solar matutina, sale abriendo la caverna. Como afectado por una mortificación, tan sólo después de la dolorosa noche de alquimia, empieza el aleteo de esos habitantes del cielo. No existe el rey de los gusanos de seda que perfore la salida desde afuera. Los gusanos de seda saben que siempre tienen que perforar por sí mismos la pared y que deben hacerlo desde adentro.

Choi Seung-Ho
Autobiografía de hielo
Ed. Bajo la luna, 2010
Trad. Kim Un-kyung y Oliverio Coelho

Fot. Israel Ariño

Palabras, lenguaje


Cansado de todos los que llegan con palabras, 
palabras, pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.


Tenía un disfraz


Tenía un disfraz de frase bonita.
- Mujer - le dije -, quiero conocer el contenido.
Pero ninguna de las palabras con que ella se había vestido
estaba en el diccionario.



sábado, 11 de noviembre de 2017

De todo, quedaron tres cosas


De todo, quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba
siempre comenzando,
la certeza de que
había que seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.
Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda...un encuentro.

Versión de Ángel Crespo

Fotograma de The Pumpkin Eater, 1964

Muñecas rusas


Coge una sierra,
párteme en dos:
dentro estoy yo,
esperando
a que llegues,
y me partas,
y me abras de nuevo,
tantas veces
como haga falta,
cada vez más pequeño,
más yo,
esperándote,
para ver
la cara que pones
cuando llegues al fin
a mi yo más oculto,
y lo mires,
y tenga tu rostro.

Muñecas rusas
De Don de Lenguas
Ed. Renacimiento, 2015

Mirada


Pues las rosas
tenían el aspecto de flores que son miradas.

Ed. Lumen, 2016
Trad. Andreu Jaume

Y a veces toda ella desaparece o se bifurca


Y a veces toda ella desaparece o se bifurca
entre el aquí y el más adentro.
Y ese vaivén la desconcierta
-no está entrenada, y se le nota;
nadie le ha enseñado que
ser o no ser no es la cuestión,
la cuestión es saber deslizarse sin miedo
entre las superficies-;
no está entrenada y por eso
aprovecha cualquier cosa que ocurra
para poner a prueba la solidez del mundo.


Fot. Cajón Desastre
Actuación sobre fotografía de Natalie Portman

viernes, 10 de noviembre de 2017

Espera


Espera

Y tú me dices
que tienes los pechos rendidos de esperarme,
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de lastimar mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en vano
desde la soledad en la que tú me gritas
que sigues esperándome.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a esta deshabitada cerrazón de la carne
que apenas si tu sombra se delata,
que apenas si eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.


Mi difícil vida con la memoria


Soy mal público para mi memoria.
Quiere que continuamente escuche su voz,
y yo no dejo de moverme, carraspeo,
escucho y no escucho,
salgo, regreso y vuelvo a salir.

Quiere ocupar mi atención y mi tiempo por completo.
Cuando duermo le resulta fácil.
De día, depende, y eso le molesta un poco.

Me desliza insistente antiguas cartas, fotografías,
trata hechos importantes y sin importancia,
pone la mirada en paisajes inadvertidos,
los puebla con mis muertos.

En sus historias siempre soy más joven.
Es agradable, sólo que para qué seguir insistiendo en eso.
Los espejos me dicen otra cosa.

Se enfurece cuando me encojo de hombros.
Y, vengativa, me echa en cara todos mis errores,
graves, luego fácilmente olvidados.
Me mira a los ojos, espera a ver qué digo.
Al final me consuela con que pudo haber sido peor.

Quiere que viva ya sólo con ella y para ella.
De preferencia en una habitación oscura y cerrada,
y en mis planes hay siempre un sol presente,
nubes actuales, caminos en curso.

A veces estoy harta de su compañía.
Le propongo separarnos. Desde hoy y para siempre.
Entonces sonríe compasiva,
pues sabe que para mí también sería una condena.

Mi difícil vida con la memoria

Del tacto


Del tacto
Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.
Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.


Parents

David Hockney
My Parents, 1977


He Looked so Happy (from "The Impossible" OST)

La poesía


La poesía

La poesía cruza la tierra sola, 
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.
Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.


Fragmento


Ya sólo soy fragmentos,
piezas sueltas de mí,
pero no soy la mano que me une.

Aurora Luque
Sola en casa

Fot, Aimery Joëssel

Ver


Ocurre pero pocas veces
que uno de nosotros ve de verdad al otro:
una persona se muestra un instante
como en una fotografía pero con más claridad
y al fondo
algo más grande que su sombra.


Self-portrait, Florida, October 23, 2016

Así era


Así era el amor,
volver a casa
con la red llena de certidumbres.

Almudena Guzmán

Fot. La danse des femmes, vers 1930
Anonyme, pas d'indication de lieux.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Torpemente


Siguiendo mi propio camino sin ti
Voy
Torpemente
Como suelen ir las cosas.


Sí, hay un fondo


Sí, hay un fondo.

Pero hay también un más allá del fondo, 
un lugar hecho con caras al revés.

Y allí hay pisadas,
pisadas o por lo menos su anticipo, 
lectura de ciego que ya no necesita puntos
y lee en lo liso
o tal vez lectura de sordo
en los labios de un muerto.

Sí, hay un fondo.

Pero es el lugar donde empieza el otro lado,
simétrico a éste,
tal vez éste repetido, 
tal vez éste y su doble, 
tal vez éste.

Ed. Cátedra, 2012

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Un sueño dentro de otro sueño


Ten un beso en la frente,
y, al alejarme de ti ahora,
déjame confesar sólo esto:
no estás equivocada si piensas
que mis días han sido un sueño;
mas si la esperanza ha volado
en una noche, o en un día,
en una visión, o en ninguna,
¿acaso se ha ido menos?
Cuanto parecemos y vemos
sólo es un sueño dentro de otro sueño.

Estoy de pie, en medio del rugido
de una orilla herida por las olas,
y mi mano contiene
granos de la adorada arena.
¡Qué pocos! ¡Cómo se deslizan
entre mis dedos a lo hondo,
mientras yo lloro, mientras lloro!
¡Oh, Dios! ¿No puedo salvar
uno tan sólo de la inclemente ola?
¿Es cuanto parecemos y vemos
tan sólo un sueño dentro de otro sueño?

Recogido en:
Poe y otros cuervos
 Primeros poetas norteamericanos (antología)
Traducción de Antonio Rivero Taravillo
Ed. Mono Azul, 2006

Fot. Alexandra Vasilenko