domingo, 22 de julio de 2018

Formo parte de él


Volví a casa con la sensación de una absoluta soledad.
Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica.
Pero en aquel momento, como en otros semejantes, me encontraba solo como consecuencia de mis peores atributos, de mis bajas acciones. En esos casos siento que el mundo es despreciable, pero comprendo que yo también formo parte de él.

Ernesto Sabato
El túnel
Ed. Seix Barral, 2011

Fot. bluesonplanetmars

sábado, 21 de julio de 2018

Perder el tiempo


Perder el tiempo comporta una estética. Hay, para los sutiles en las sensaciones, un formulario de la inercia en el que hay recetas para todas las formas de lucidez. La estrategia con que se lucha con la noción de las conveniencias sociales, con los impulsos de los instintos, con las solicitaciones del sentimiento, exige un estudio que cualquier mero esteta no soporta el tener que hacerlo. A una apurada etiología de los escrúpulos debe seguir una diagnosis irónica de las servidumbres a la normalidad. Hay que cultivar, también, la agilidad contra las intromisiones de la vida; un cuidado (…) debe protegernos contra el sentir las opiniones ajenas, y una indolente indiferencia arroparnos el alma contra los golpes sordos de la coexistencia con los demás.

Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

Fot. Albarrán Cabrera

martes, 10 de julio de 2018

Antes del comienzo


“Antes del comienzo”

Ruidos confusos, claridad incierta.
Otro día comienza.
Es un cuarto en penumbra
y dos cuerpos tendidos.

En mi frente me pierdo
por un llano sin nadie.
Ya las horas afilan sus navajas.
Pero a mi lado tú respiras;
entrañable y remota
fluyes y no te mueves.
Inaccesible si te pienso,
con los ojos te palpo,
te miro con las manos.
Los sueños nos separan
y la sangre nos junta:
somos un río de latidos.
Bajo tus párpados madura
la semilla del sol.
El mundo
no es real todavía,
el tiempo duda:
sólo es cierto
el calor de tu piel.
En tu respiración escucho
la manera del ser,
la sílaba olvidada del Comienzo

De: “Árbol adentro”
Obra poética – 1935-1998
Ed. Galaxia Gutemberg, 1996


domingo, 8 de julio de 2018

Secreto


Como una rosa erguida viviendo en mi garganta,
la suavidad de las caricias de sus pétalos
iguala la quemazón de sus espinas arañando.
Me perfora por dentro.
Día a día se deshace el silencio
entre pinchazos y gemidos
minúsculas gotas rojas
brotan de hoyuelos de ternura.
Imposible explicar esa necesidad
de mantener la rosa viva
aunque ello signifique
un dolor que no deja de ser constante.

Irma Danielys
Secreto
Versión J.M. Montefogo

Fot. Dino Valls 
Noxa

¿Acaso ése fui yo?


Hablar de la infancia es fácil y difícil a la vez. Por ser estática, es muy fácil describirla, pero con demasiada frecuencia esa descripción se torna empalagosa, lo cual es completamente incompatible con dicho período, tan importante y profundo, de la vida. Además, algunos quisieran hacernos creer que fueron muy infelices en su infancia; otros, muy dichosos. Tanto lo uno como lo otro es por lo general absurdo. Los niños no tienen con qué comparar, y simplemente no saben si son felices o infelices. Tan pronto como llega a tener conciencia, el hombre se ve en un mundo completamente hecho e inmóvil, y lo más natural sería no creer que antes este mundo fue distinto. Ese panorama primitivo queda grabado para siempre en el alma, y hay personas que sólo creen en él, ocultando a duras penas esta rareza. Otras, al contrario, no creen en absoluto en la veracidad de dicho panorama y repiten, también de modo bastante absurdo: «¿Acaso ése fui yo?» 

Anna Ajmátova
Requiem y Otros Escritos
Editorial Galaxia Gutenberg, 2000
Trad. José Manuel Prieto

Fot. Bert Hardy
Frog-Hopping Gravestones. Glasgow 1948

Fuente: Océano Agridulce

sábado, 30 de junio de 2018

La Palabra


El Apóstol nos dice que en el principio era la Palabra. No nos da garantía alguna sobre el final.

Lenguaje y silencio
Ed. Gedisa, 2013
Trad. Miguel Ultorio

Fot. Masao Yamamoto

Lanzarse al agua


Pocos, muy pocos, los humanos que se lanzan al agua para alcanzar la voz del agua, la voz infinitamente lejana, la voz sin ser voz, el canto todavía no articulado que viene de la penumbra. Algunos músicos. Algunos escritores más silenciosos que los demás, en páginas más mudas todavía.
Extraña penumbra maternal; extraña porque su oscuridad precede en los hombres a la noche misma.

Pascal Quignard
Butes
Ed. Sexto Piso, 2011
Trad. Carmen Pardo y Miguel Morey

Estás inmóvil y esperas


Estás inmóvil y esperas. Te estás esperando. Pero, ¿qué vas a hacer contigo? ¿Qué te vas a decir, rodeado como estás de tanto no-decir?
¿Qué pasa a través del silencio? ¿Quién pasa? Es tu mal que está pasando a través de ti, fuera de ti, es una omnipresencia de tu misterio negativo.
¿Piensas en lo que quieres ser? Tus pesares no tienen futuro. Ni ningún futuro es tuyo. En el tiempo ya no tienes cabida; en el tiempo yace el horror.
Y entonces te vas. Al marcharte te olvidas. Y en tu caminar eres otro y siendo, ya no eres.

Ed. Tusquets, 1998
Trad. Joaquín Garrigós

Sea of clouds at Mount Hôô, 1928

lunes, 25 de junio de 2018