martes, 15 de enero de 2019

Un lugar vacío


Desde que abrí los ojos me di cuenta que mi sitio no estaba aquí, donde estoy, sino en donde no estoy ni he estado nunca. En alguna parte hay un lugar vacío y ese vacío se llenará de mí y yo me asentaré en ese hueco que insensiblemente rebosará de mí, pleno de mí hasta volverse fuente o surtidor. Y mi vacío, el vacío de mí que soy ahora, se llenará de sí, pleno de ser hasta los bordes.

Octavio Paz
Prisa

Fot. Nikolai Svishtov-Paola

lunes, 14 de enero de 2019

El horno


El horno es un estuche, un vientre secreto
            una madre mecánica que manejo con mis fuegos 
y mi apetencia
Lo obligo a encender sus paredes
            lo gradúo
Le digo: abrasa a tu presa
                       quema su superficie
                       ablanda su centro
Le digo: trescientos grados... y su pasión obedece
            Amante sólo amante suda fuegos y se deja
            invadir por el aroma se deja
            regar por los desbordes de aquello que quema.

No es un ángulo
ni se abisma en su centro como una esfera
Es sólo caja de calor
alma no circular cuyos ritmos determino.

El horno es una hechura
            un preludio
            una red, una trampa
                       el centro de la casa y de la farsa
Por él la saciedad, el olvido, el sueño, la embriaguez
Ronca el horno y no lo sabe
apaga vigilias y luces
quema la presa   aniquila al comensal.

 Se fuga el animal, se hunde un diálogo en la noche
            se entibian las razones
            el horno se enfría
            quedan manchas, huellas de la cena
Los hombres recogen sus abrigos y un cuaderno ahí, una cosa…

Cae
melancólico el sopor.
Es el trabajo del horno impuesto a la fiesta
            el rigor del horno
            exacto   regular
            implacable adormidera
            mecánica calidez
            vientre de la casa
            secreto de abuela de hierro y de rejillas.
La reja es otra cosa
y otra el dibujo de la reja
otra y más honda, secreta, es mi división
Y ese invitado, ¡fuera!
                       si no fuese por mis rejas,
                       la casa
            el otro horno que aquí quema.

“El horno”
Hasta que llegue el día y huyan las sombras, 1983


Cuando las palabras callan


Cuando las palabras callan
la boca piensa qué diría
si el sonido saliera de sus labios.
Cuando llega el silencio
la vida cobra otro sentido;



lunes, 7 de enero de 2019

Asfixia


Es una asfixia hablar, 
dar las explicaciones que nunca aclaran nada, 
destruir con la palabra 
lo que se ha construido sin ella: el poema.



domingo, 6 de enero de 2019

Dentro de la caja no hay un cordero


Dentro de la caja no hay un cordero.
Dentro de la caja está 
el más bello poema jamás construido. 
Fue encontrado en una cueva 
en el desierto del Namib. 
Según los expertos, 
su autor llegó a la cúspide 
en el desarrollo del lenguaje, 
pues su simpleza, vivacidad, 
la carencia del ritmo y la belleza de sus metáforas,
constituyen la expresión más genuina del alma humana.
Aunque la lengua en la que fue construido 
aún no se ha identificado plenamente, 
los expertos creen que puede tratarse 
de un lenguaje ancestral hablado por hombres y pájaros.

Poesía mexicana
Ed. Elefanta, 2015


sábado, 5 de enero de 2019

Who do you trust?


Who do you trust? 
How do you know? 
By how they appear or what they say? 
What they do? 
How? 
We all have secrets.
We all tell lies, 
just to keep them from each other 
and from ourselves. 
But sometimes rarely 
something can happen 
that leaves you no choice
but to reveal it. 
To let the world see who you really are. 
Your secret self.
But mostly, we tell lies. 
We hide our secrets from each other, 
from ourselves. 
And the easiest way to do this 
is not to even know that you are.
So when you think about it like that 
it's a wonder we trust anyone at all.


Janet MacLeod veiled

viernes, 4 de enero de 2019

Duéleme


Duéleme

Estás triste
me lo noto.
Te ausentas 
en mí.
Ven
duéleme 
contigo.
No soporto
yo sólo
tu tristeza.

Ed. Isla de Sistolá, 2016

The visitor

La llama


En la vida de las personas hay una cosa especial que sólo puede tenerse en una época especial. Es como una pequeña llama. Las personas precavidas y con suerte la preservan con todo cuidado, la hacen crecer, la llevan como una antorcha que ilumine sus vidas. Pero, una vez se pierde, esa llama no puede volver a recuperarse jamás. Yo no sólo he perdido a Sumire. Junto con ella también he perdido esa preciada llama.

Haruki Murakami
Sputnik, mi amor
Ed. Tusquets, 2002
Trad. Lourdes Porta y Junichi Matsuura

Fot. Lucana
Serie Tolú, Silla solitaria, 1991

jueves, 3 de enero de 2019

Y que yo me la llevé al río


Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.

Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.

El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.

Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.

Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.

Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.

Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

La casada infiel

The King’s Virgin, 2015

martes, 1 de enero de 2019

Cómo será


A veces me pregunto, cómo será
doblar una esquina y encontrarla.
Ver el nuevo rostro que le ha dado el tiempo,
su nueva voz, el color que le han dado
a sus ojos los otoños y las lluvias.
Decirle por fin cuánto han crecido
los hijos que no tuvimos nunca.
Tal vez como otra piel ya le creció el olvido,
pero no puede ser, no puede ser.
La vida se desgasta en el tragamoneda de los días,
pero me deja siempre la esperanza
de doblar una esquina y encontrarla.

Carlos González

Fot. Herb Ritts